2016

SILVANA PESTANA - RESTOS DE LO SAGRADO























“Restos de lo Sagrado”, exhibición presentada en Ginsberg Galería en octubre del 2016, sirve como orgánica continuación del proyecto que Silvana Pestana inició en marzo del año anterior, cuando presento? “Oro Negro” en las salas de la galería bajo la curaduría de Gustavo Buntinx.

En aquella muestra, Pestana decidió confrontar el nefario impacto que la minería ilegal estaba teniendo en la selva del Perú?, tema rodeado de un extraño silencio aún de parte de quienes usan su arte para demandar. Es así que explora la salvaje devastación a la naturaleza y a la cultura que la habita, impuesta por fuerzas intrusas que prostituyen almas y cuerpos, que devoran lo que debería ser intocable.

En “Restos de lo Sagrado”, la mirada investigadora de Silvana va más allá del daño a la naturaleza y se enfoca en lo personal. El origen siendo el caso de Aymee Pillaca, una joven boxeadora de 21 años, asesinada luego de ayudar a escapar a una niña de 15 años que se encontraba básicamente esclavizada por la mafia que gobierna aquel terreno que la policía ignora. Es una muestra, entonces, que se forma con las narrativas de las mujeres que bajo las más terribles circunstancias pueblan una zona que alguna vez pudo ser el paraíso, pero en la que ahora el oro es Dios.

El misterio de los guantes de boxeo 

Los guantes remiten a peleas de hombres, deporte donde se miden las fuerzas de la masculinidad y su exacerbación en la competencia, en la reglamentación del espacio cuadrado y cercado del ring, en la estratificación del golpe y su elegancia, el ataque y la defensa, en el público y su apuesta, en los jueces que dirimen y certifican al triunfador. ¿Que? hacen entonces estos guantes lejos del ring y desplazados a la vidriera del espacio de circulación y convocación de arte? Transformados en adorno, en fetiche, como un especie de trofeo de campeón ya desaparecido e inmortalizado, lejos de la esquina púgil, de la mirada vigilante del sparring. ¿Que? historia nos esconden entonces estos guantes? ¿Que? signos convocan y certifican? ¿Dónde radica su misterio? ¿A quién pertenecieron? ¿Que? nos oculta Silvana y a la vez qué quiere evidenciar? ¿Que? humanidad se esconde tras el fósil magnífico de los guantes metalizados expuestos para la mirada cultural? 

El trabajo artístico de Silvana, desde sus comienzos, se articula a partir de los límites de lo imposible, su mirada crítica y social va y ve más allá de la simple apariencia del objeto de apropiación en exposición; la artista y su empeño siempre va más allá?, pareciera que su mirar se deposita en la devastación de lo no garantizado por los sistemas de justicia pública, por los empeños de jurisdicción, por la circulación de saberes, por vidas no historificadas, como si se tratara de una antropóloga que descubre, fosiliza y preserva vestigios de modernidad hallados en los márgenes de lo sub urbano. Silvana recicla elementos cargados de significado y pruebas de existencia abandonados a merced de la descomposición de la memoria por la violencia y las retóricas traumantes del olvido, por la metáfora incierta del aquí no ha pasado nada, como el colchón recuperado de un burdel de prostitución infantil del Cercado de Lima y hasta hace poco exhibido en el Museo de Derechos Humanos, Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, preservado en resina y bronce, mudo testigo de la brutalidad, remozado, estetizado para captar/capturar reflexión. 

Silvana en su devenir mujer/artista sigue la ruta desmanteladora del caucho, el cacao, el oro, sus explotaciones indiscriminadas y su consecuencia nefasta, la esclavitud, la miseria humana, la prostitución, la trata de niñas y adolescentes, el exterminio paulatino de la Amazonía por la codicia siniestra de los capitales que depredan territorios y cuerpos, generando un tsunami de desplazados y desaparecidos, de silencios, de tachaduras, de aquello que aunque esté en una vitrina no se quiere ver, no es conveniente. La muestra de la galería de arte Ginsberg donde comparecen los guantes de boxeo, se titula “Restos de lo Sagrado”, en uno de los muros se lee Gold y God escritos en fluorescentes amarillo y blanco, como si de un lupanar selvático de Iquitos o de Puerto Maldonado se tratara, con una letra “L” que vacila y promete apagarse y dejarnos a oscuras, como si el nombre de Dios vacilara también ante la infamia de la palabra oro extraído por infantes, pepita a pepita en el oscuro barroco/barroso de la selva amazónica. 

A usted entonces lector/testigo, le dejo descifrar este mapa, está cartografía propuesta por Pestana, el enigma: Seguir la huella del oro, su codicia y su desesperanza.

Pancho Casas