2019

MAJO GUERRERO - EMPTY SPACE IS NOT NOTHING























En el vacío no hay sonido. Tampoco en una imagen fotográfica. Hay silencio, incalculablemente. Y el silencio es propicio a lo sublime. Escribir música de las esferas celestes en cualquier lengua es recoger palabras en una imagen sublime. No hay oído humano, dada la condición que rige nuestra existencia, que pueda percibir los sonidos que hace el conjunto de planetas en su movimiento ininterrumpido, en la parcela infinitamente pequeña que es nuestro sistema solar en el universo. Pero esa imagen hecha de palabras activa nuestra imaginación y suscita en nosotros una especie de asombro.
 
Así, imaginar planetas y estrellas sin verlos, por la fuerza del verbo en una imagen, despierta en nosotros -a veces-, una noción que es un recuerdo de lo inconmensurable que ya no figura en nuestro pedestre existir.
  
En el espacio sideral viaja la luz. Y la fotografía, que es un arte que condensa el silencio, es, por excelencia un arte de la luz. Desde que su descubrimiento fue anunciado oficialmente al mundo hace ciento ochenta años, la fotografía ha buscado registrar los cuerpos planetarios y las estrellas. La luna fue la primera y luego se procedió a hacer registros de los demás, a través de telescopios cada vez más poderosos. En los viajes de las sondas espaciales de los últimos cincuenta años, hacia los confines de nuestro sistema solar, los registros fotográficos ya no son producto de operaciones llevadas a cabo por el hombre. Los aparatos fotográficos ya son extensiones de sistemas de computadoras, y aunque aún se hable de fotografía, ya no hay átomos de plata de por medio para que estas imágenes se formen: son visibles mediante pantallas de todo tipo, gracias a su estatus de archivos digitales.
 
Majo Guerrero es una artífice de la luz, que rescata procesos fotográficos ya descartados, para desarrollar una propuesta artística contemporánea. En la oscuridad del laboratorio, su arte ha convertido en obras visuales algunos registros de la fotografía espacial, en un gesto de apropiación que es uno de los puntales de su trabajo. Otro puntal es el homenaje a los antiguos habitantes de la costa del Perú, quienes construyeron adoratorios que fueron también lugares de observación de los astros. Las truncas pirámides de adobe a las que nos referimos como huacas comúnmente, son para ella bloques elementales para configurar ensamblajes-enigma, sugerentes espejos de un presente escindido. 
 
Así, tensada entre el cosmos y su explicación, consciente del brevísimo espacio/tiempo humano, abre el camino hacia un imaginario en el que el asombro y el juego de la mente, una vez más, nos acercan a lo inconmensurable. 
 
Jorge Villacorta Chávez,
Lima, noviembre de 2019